Desde El Mirador | La importancia de la perspectiva de género en la toma de decisiones públicas


Redacción
2026-03-09 22:13

De enero de 2019 a enero de 2026, se han cometido 6 mil 440 feminicidios en México

La perspectiva de género exige de un estudio sistemático para realizar el análisis de género

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, establecido así por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) formalmente desde 1975, es una día dedicado al análisis y reflexión sobre la situación actual y los desafíos que persisten en materia de igualdad de género, derechos humanos y erradicación de las violencias contra las mujeres; teniendo múltiples antecedentes la lucha histórica de las mujeres en contra de las discriminación y en pro de la igualdad, enfatizando en la lucha laboral emprendida desde mediados del siglo XIX y todo el siglo XX, transitando por la reivindicación de derechos políticos y sociales.

De enero de 2019 a enero de 2026, se han cometido 6 mil 440 feminicidios en México, con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de las cuales han sido víctimas de feminicidio 635 niñas y adolescentes de cero a 17 años.

Siete de cada diez mujeres de 15 años o más han vivido al menos un episodio de violencia, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que también registró un aumento de cuatro puntos porcentuales respecto a 2016. Los tipos de violencia más reportados fueron la psicológica (51.6 %), la sexual (49.7%), la física (34.7 %) y la económica o patrimonial (27.4 %).

En México, hay más de 130 mil personas desaparecidas, de las que un 25 % son mujeres, según datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas (RNPDNO), que contabiliza los casos desde 1950.

Aun con la contundencia de estos datos hay quienes se empeñan en invisibilizar, minimizar o inclusive ridiculizar las terribles condiciones de desigualdad y opresión que han convertido a las mujeres en un grupo sumamente vulnerable. Más allá de discursos conmemorativos por parte de quienes ejercen un cargo público o una representación política se requiere con urgencia que en todo el aparato jurídico, administrativo y toma de decisión exista perspectiva de género.

Todo proyecto de legislación y toda decisión tendente hacia las políticas públicas, en correspondencia con las obligaciones constitucionales y los tratados internacionales en materia de derechos humanos, deberían incorporar la perspectiva de género, la cual es una herramienta conceptual que muestra que las diferencias entre hombres y mujeres se dan producto de los roles culturales que han sido asignados y no por una determinación biológica entre hombre y mujer; este enfoque permite entender que la vida de hombres y mujeres puede modificarse y que no está naturalmente determinada; cuestiona los estereotipos con los cuales la sociedad ha sido educada y plantea la necesidad de solucionar los desequilibrios existentes entre hombres y mujeres a través de la redistribución de actividades productivas y reproductoras; la justa valoración de distribución de trabajos, en especial los de crianza, el cuidado de enfermos y las tareas domésticas; por lo tanto, implica una modificación de las estructuras sociales, los mecanismos, las reglas y las prácticas de reproducción de la desigualdad.

La perspectiva de género exige de un estudio sistemático para realizar el análisis de género y determinar las prácticas sociales y el contexto para analizar las relaciones de género en el marco de las políticas públicas, determinando las condiciones y la posición que tienen las mujeres en la estructura de poder, que les permitan el acceso, a través de las disposiciones legales e institucionales, a recursos estratégicos y el control para la toma de decisiones que promuevan su empoderamiento; por lo tanto, la tarea tanto legislativa como de política pública es compleja, donde la perspectiva de género debe encausarse para lograr su institucionalización en las propias públicas, lo cual implica cambios en las leyes, crear instituciones, transformar el propio ciclo de las políticas públicas e innovar procedimientos institucionales que asigne recursos y herramientas técnicas para lograr este objetivo con transversalidad.

Incorporar el enfoque de género requiere de voluntad política y hacerlo durante todo el proceso de las políticas públicas, desde el diseño, la ejecución y la evaluación; dicho enfoque no sólo requiere la participación del Estado, sino también de organizaciones de la sociedad civil, la academia, actores sociales y la ciudadanía en general; si bien se reconoce que se parte de un asunto político, la incorporación de la perspectiva de género implica también un asunto técnico que requiere amplias herramientas para poderlas aplicar en diferentes fases; el enfoque de género parte de considerar las exclusiones, desigualdades y diferenciaciones que se tienen, producto de la identidad genérica; por lo que es importante superar el lenguaje binario; toda política pública debe tomar en cuenta la heterogeneidad, la diversidad y es precisamente el enfoque de género el que le dota de pertinencia, eficacia y calidad.

El enfoque de género en la formulación de las políticas públicas debe estar orientado a modificar la desigualdad y subordinación, atender las condiciones inmediatas de necesidades elementales de salud, vivienda y servicios, y principalmente modificar las relaciones de poder de supra subordinación. Los elementos para la planificación de proyectos legislativos que deriven en políticas públicas con enfoque de género, implica un compromiso político, viendo al Estado como un agente de igualdad; dotado del equipo técnico para incidir en el proceso de las políticas públicas; integrar equipos de trabajo equilibrados entre lo técnico y lo temático; contar con información de calidad; tanto cuantitativa como cualitativa; finalmente, aplicar y desarrollar indicadores, evaluaciones y auditorías de género.

De esta manera se estará aportando realmente en modificar las gravísimas desigualdades entre hombres y mujeres y sus terribles consecuencias; a través de la perspectiva de género se contribuye de fondo en la solución de problemas arraigados y complejos, alejándonos de “mesas de diálogo por la paz” y funcionarios que revictimizan a las personas tratándolas con violencia, incredulidad y exponiéndolas al escarnio público; vallas metálicas que protegen edificios públicos sin considerar la protección y garantizar el ejercicio pleno de sus derechos de las manifestantes o conmemoraciones oficiales plagadas de discursos y colorido sin la reorientación con perspectiva de género del aparato público.

Mtro. Abel L. Roque López

Doctorante en Políticas Públicas. Académico universitario



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