Con-Ciencia Política | La reducción de la pobreza como logro de la Cuarta Transformación


Redacción
2026-01-19 17:19

México pasó de tener casi la mitad de su población en pobreza a reducirla de forma significativa en los últimos años

Hoy, la pobreza y la pobreza extrema muestran sus niveles más bajos en décadas, aunque los retos persisten.

México, como se ha dicho tantas veces, es un país rico con muchos pobres. La frase resume con crudeza una paradoja histórica, ya que nuestra nación cuenta con prácticamente todas las condiciones necesarias para su desarrollo. Posee abundantes recursos naturales, una mano de obra trabajadora y comprometida, una ubicación estratégica, así como un capital humano avanzado, capaz de impulsar cualquier sector de la economía. Sin embargo, la pobreza ha sido uno de los flagelos más inmorales que han afectado a la sociedad mexicana, producto, entre otras causas, de la excesiva concentración de la riqueza y de políticas fiscales regresivas que profundizaron la desigualdad en el marco del modelo neoliberal.

Antes de la llegada de la llamada Cuarta Transformación (gobiernos de Morena), las cifras según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) eran estremecedoras. En 2012, al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto, la pobreza afectaba al 45.5 por ciento de las y los habitantes del país, lo que representaba 53.3 millones de personas. En 2016 un 43.6 por ciento de la población estaba en situación de pobreza, reflejando la incapacidad de las políticas económicas y sociales de entonces para generar una reducción significativa. En cuanto a la pobreza extrema —aquella en la que las personas no pueden cubrir ni siquiera sus necesidades alimentarias básicas—, las cifras oscilaron entre 9 y 11 por ciento de la población durante gran parte del periodo 2008-2016. En números absolutos, esto implicaba que entre 10 y 12 millones de mexicanos vivían en condiciones de carencia severa antes de 2018.

Con la llegada a la presidencia en 2018 de Andrés Manuel López Obrador y, posteriormente, de Claudia Sheinbaum, la pobreza comenzó a mitigarse de manera sostenida. Ello se explica, en buena medida, por el desempeño económico, las políticas de transferencia directa mediante programas sociales, los incrementos al salario mínimo y la creciente inversión en infraestructura pública. En la actualidad, las cifras muestran avances importantes respecto a años anteriores; pero también se observan desafíos estructurales que aún afectan a millones de personas pobres. Las mediciones más recientes, basadas en datos estadísticos de Coneval estiman que alrededor del 29.6 por ciento de la población mexicana vive en situación de pobreza, esto equivale a aproximadamente 38.5 millones de personas que todavía enfrentan carencias sociales e insuficiencia de ingresos para cubrir sus necesidades básicas. En el mismo sentido, la pobreza extrema se redujo hasta ubicarse en torno al 5.3 por ciento de la población, una disminución significativa frente a los registros de años anteriores. Recientemente, el propio Banco Mundial señaló a México por reducir en 13 por ciento la pobreza y por ser el país de América Latina en donde más creció la clase media.

Esto da cuenta de uno de los principales logros de la Cuarta Transformación, un avance fundamental para la cohesión social y el bienestar. Una nación como México no puede ni debe permitir que millones de compatriotas vivan con ingresos insuficientes para alimentarse, vestirse, acceder a bienes y servicios básicos o ejercer plenamente sus derechos. Al menos, no debería ser así en un país con la riqueza que México posee.

Autor: Guillermo Lizama Carrasco 

Jefe del área académica de ciencia política y administración pública de la UAEH



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