Con-Ciencia Política | El fracaso de la revocación en Hidalgo: lecciones para el futuro
Redacción
2025-12-09 14:00
La revocación de mandato busca robustecer la soberanía ciudadana.
Este diciembre, al cerrar el plazo para recabar apoyos, se hizo evidente lo que muchos intuíamos desde el inicio: la iniciativa para revocar el mandato del gobernador Julio Menchaca Salazar no alcanzó la cantidad de firmas necesarias para poder convocarla. Al término del periodo, apenas se habían reunido alrededor de siete mil 600 firmas válidas, es decir, aproximadamente el 3.2 por ciento del mínimo requerido (236 mil 529). Esto evidencia la falta de voluntad política para impulsar este tipo de ejercicios. Por ejemplo, si el partido en el gobierno Morena hubiese decidido respaldar el proceso, habría bastado con la firma de sus más de 300 mil militantes para convocar la revocación.
A ello se suma una ley estatal que no generó los incentivos adecuados, debido a que:
- Establece un umbral elevado del 10 por ciento del listado nominal, lo que reduce los incentivos para convocar.
- Carece de mecanismos multiplataforma para la recolección directa de firmas, tanto físicas como digitales, además de que la exigencia de promotores acreditados ante el Instituto Estatal Electoral incrementó las barreras para obtener firmas.
- No proporciona información suficiente para orientar a la ciudadanía sobre cómo participar en el proceso de recolección de apoyos, por ejemplo, no contempla la promoción con tiempos en radio y televisión.
Estos y otros elementos permiten explicar el fracaso de la revocación de mandato en el estado de Hidalgo. Sin embargo, es importante valorar estas herramientas de la democracia participativa. En los debates contemporáneos de la teoría democrática, los mecanismos de democracia directa —como las consultas populares y la revocación de mandato— se vinculan estrechamente con la participación ciudadana, los pesos y contrapesos, y el control político a través de la soberanía popular.
México ha avanzado en el fortalecimiento de su vida democrática al incorporar elementos representativos y participativos que configuran un modelo híbrido. En este marco, la revocación de mandato busca robustecer la soberanía ciudadana al dotar a la población de instrumentos efectivos para intervenir en las decisiones públicas y evaluar el desempeño de sus representantes.
El caso de Hidalgo debería servir como una señal de alerta para quienes defienden la democracia directa como respuesta a la crisis de representación. No basta con legislar mecanismos, es necesario construir condiciones reales para su éxito, entre las que destacan: difusión amplia, financiamiento, multiplataforma para recolección de firmas, eliminación de promoventes para que sea directo, información en radio y televisión, claridad sobre su propósito, reducción en umbral de firmas, confianza ciudadana y accesibilidad en los procedimientos.
La revocación de mandato es parte de un entramado institucional que puede profundizar la democracia, exigiendo participación ciudadana activa, transparencia y un compromiso cotidiano con la rendición de cuentas. Solo así podrá convertirse en una herramienta para contribuir al combate a la corrupción y generar mayores incentivos para el buen gobierno. Por ello, aunque fracase en un primer momento, la revocación de mandato no debe desecharse, más bien, debe perfeccionarse para consolidarse como un mecanismo sustantivo de la democracia frente al mal gobierno.
Autor: Guillermo Lizama Carrasco
Jefe del área académica de ciencia política y administración pública ICSHu-UAEH
