La comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo ha dado un vasto conjunto de generaciones colmadas de seres humanos académicamente sobresalientes y moralmente sólidos. Académicos de enorme carácter cuyo único fin lo determina el porvenir favorable de nuestra Máxima Casa de Estudios, hoy reciben una distinción especial cuyo significado representa una simbólica retribución a la dedicación que aportaron a efecto de engrandecer nuestra institución. Es digno reconocer su alto sentido del servicio, la disciplina con que condujeron su conducta universitaria en los ámbitos en que se desenvolvieron durante este tiempo. Ustedes representan el espíritu con que México ha forjado su potencia intelectual y con el cual nuestra Universidad ha logrado su indudable grandeza.